Me acerco despacio... te miro fijo y te saco la lengua,
apenas esboza una mueca en tu cara...
Un poco enojada, con las manos en la cintura
y frunciendo la nariz, te digo ¡REITE, CARAJO!
Ahí sí, asoma una sonrisa, y contenta expreso:
- 'Hola si, ¿qué tal? vengo a acomodarme en tu sonrisa’.
Sos hermosa.
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